La trilogía de Nueva York, Paul Auster
Paul Auster es, por excelencia, el escritor del azar y de la contingencia; como no cree en la causalidad, persigue en lo cotidiano las bifurcaciones surgidas por errores o acontecimientos aparentemente anodinos. Esto sucede en La trilogía de Nueva York, en La música del azar, y sobre todo en Leviatán, en su excepcional escena central. Su estilo es aparentemente sencillo, gracias a su trabajo y conocimiento de la poesía, pero esconde una compleja arquitectura narrativa, compuesta de digresiones, de metaficción, de historias en la historia y de espejismos (El cuento de Auggie Wren). También describe existencialmente la pérdida, la desposesión, el apego al dinero, el vagabundeo (en El palacio de la luna, cuyo personaje central se llama Marco Stanley Fogg, en una especie de unión de estos tres grandes viajeros). También se cuestiona la identidad, en especial en la La trilogía de Nueva York en la que uno de sus personajes (que no es el narrador) se llama como él; en Leviatán, en la que el narrador tiene sus iniciales (Peter Aaron) y conoce a una mujer llamada Iris (anagrama de su esposa Siri); o en La noche del oráculo, donde un personaje se llama Trause (anagrama de Auster). La enfermedad, el mimo en la descripción de los objetos de papelería, la metaliteratura son señas de identidad recurrentes que se dan en su obra. Ha sido criticado en diversas ocasiones por su abuso del azar en su obra de lo que se defendió en las entrevistas contenidas en el libro Dossier Paul Auster, editado por Anagrama.
La trilogía de Nueva York es una antología de novelas policíacas publicadas entre 1985 y 1987, conformada por tres relatos: Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada. Esta obra supondría el lanzamiento de su autor a nivel internacional1y le valdría el reconocimiento como uno de los grandes narradores estadounidenses de los últimos tiempos.
La trilogía de Nueva York es una antología de novelas policíacas publicadas entre 1985 y 1987, conformada por tres relatos: Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada. Esta obra supondría el lanzamiento de su autor a nivel internacional1y le valdría el reconocimiento como uno de los grandes narradores estadounidenses de los últimos tiempos.
En la primera historia, Ciudad de cristal, una llamada telefónica envolverá a un escritor en una compleja trama de locura y redención. Fantasmas cuenta las andanzas de un detective atrapado en el caso más extraño de su carrera. Por su parte, La habitación cerrada narra el encuentro de un novelista con sus propios demonios, a raíz de la desaparición de un amigo de la infancia.1
El azar, la naturaleza de la voluntad y una particular forma de entender el suspense ya se dan cita en esta colección de relatos, apuntando así algunas de las claves de la futura producción literaria de Auster. Además, explora algunos recursos que más tarde alcanzarían utilizaría en su obra Leviatán: la reflexión sobre el propio proceso creador, la mezcla entre ensayo y ficción y ese juego de espejos con la realidad tan caro al autor y a sus lectores.


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